Por eso desde el principio predomina un enfoque didáctico donde lo más importante es la expresión transparente y directa de los principales conceptos para que los estudiantes, o cualquier persona interesada, puedan comprender sin mayores obstáculos los argumentos. Esto provoca que sus ensayos se vacíen de referencias a otras teorías, y la evolución histórica de ciertos conceptos, para concentrarse en el proceso y la exposición ordenada de cada apartado. Para ello, el desarrollo del contenido se apoya en un estilo literario que combina la exposición teórica con otra más retórica para plantear preguntas, insinuar posibles soluciones y hacer que el proceso de deducción sea lo más orgánico y cotidiano posible, como si, de tan evidente, esa verdad hubiera permanecido invisible hasta ahora. Aunque ese camino no siempre es lineal, y es en las posibilidades —el juego de que, al principio, la interpretación puede dar como válidas varias cosas al mismo tiempo, aunque sean contrarias— y las tentaciones —los senderos a evitar— donde tiene su verdadera fuerza, y funciona como una clase magistral en la que la profesora te enseña, acompaña y eventualmente —inevitablemente— acaba dejando que sea el alumno —el lector— quien formule su propio análisis.
“Preguntar no de dónde vienen las palabras y quién las pronuncia, sino qué es lo que, en el juego de la fantasía, se nos propone creer o ver”
Lo que desencadena lo anterior, pues, es una escritura teórica anclada en la elasticidad del lenguaje y la posibilidad de reflexionar sobre las imágenes y las narrativas que nos rodean —y asaltan— cada día, especialmente a través de sus detalles, que son los que van dando una forma real al conjunto. Visto de esta manera, se podría decir que el objetivo de Bal siempre ha sido el de ensanchar los límites de la interpretación para establecer nuevas conexiones entre las teorías y los objetos culturales desde la propia exposición de sus características. De hecho, esta búsqueda constante ha sido el detonante de que, con los años, haya reformulado muchos de sus textos —según han ido apareciendo nuevas ediciones— para adaptarlos a los nuevos tiempos y facilitar su comprensión.
Concretamente, Narratología es un buen ejemplo, ya que permite comprobar esa reescritura de dos formas diferentes. Una de ellas alude a los distintos prefacios que fue elaborando Bal. En el primero, de 1985, sienta las bases principales del ensayo, sobre todo en lo referente a su estructura:
Las decisiones que he tomado en este libro nacen de la convicción de que una exposición sistemática de una teoría que parte de la definición y muestre a cada paso su propia estructura y la necesidad de sus propias fases, es más fácil de entender para los principiantes que un estudio plural de muy diferentes teorías, con nombres, términos y, especialmente, argumentos heterogéneos.
Aunque reconoce, unos párrafos después, que el alcance de la teoría es limitado, su principal virtud es que ofrece un sistema expuesto de manera sencilla y ordenada para interpretar, de la manera más objetiva posible, los textos narrativos. Y, sobre todo, que estos análisis pueden llevarlos a cabo los estudiantes con cierta facilidad debido a la renuncia de algunas cosas. En el prólogo de 1997, la teórica holandesa confirma la reelaboración de algunas partes para hacerlas más comprensibles, cambia el orden de las partes (invirtiendo el inicial, fábula, historia y texto) e incide en que es un libro sobre el análisis textual para el público general. Esto último es esencial, ya que, para ella, hay una contraparte: «Parece que, con el crecimiento del estudio de la narrativa, el interés por lo que hace que las narraciones “sean” o “se presenten” como narrativas no ha hecho más que disminuir. Parte de la culpa de esta discrepancia la tiene la narratología, con sus pretensiones positivistas, sus limitaciones formalistas y su jerga idiosincrásica e inaccesible». De ahí que, de nuevo, el principal pilar del libro sea la reelaboración de la complejidad del posestructuralismo para hacerlo accesible.
Solo así es posible desmontar sus artificios y analizar las implicaciones artísticas, culturales e ideológicas de las narraciones, con todo lo que ello supone para la actualidad.