Este ensayo tiene como trasfondo cuestiones fundamentales de la fotografía como medio de registro y testimonio (subjetivo) del sufrimiento humano. Sontag retoma y contrasta algunas ideas y postulados de su libro Sobre la fotografía (1977). A pesar de la generación de imágenes por inteligencia artificial y otros tipos de manipulación de esta, se sigue considerando a la fotografía como la mayor prueba de que en realidad, algo pasó.
Al inicio del libro, la autora hace un recorrido a través de los distintos abordajes que han hecho célebres fotógrafos y artistas como Goya de funestas escenas, en las que se aprecia el sufrimiento de personas durante conflictos armados, principalmente ocurridos durante el siglo XX como la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil Española, el genocidio en Bosnia o el ataque a las Torres Gemelas. De la lectura que hicieron sobre la tragedia y la manera como lo transmitieron en su trabajo.
Una misma imagen puede ser dotada de diferentes interpretaciones de acuerdo con la ideología o simpatía que tenga el sujeto que mira, a través de lo mirado por la lente. Una vez que circula su trabajo, el fotógrafo pierde el control de los usos que de él puedan hacerse, de modo que la fotografía puede fácilmente tergiversarse para la producción de falacias o alimentar discursos de odio, por ejemplo. Lo anterior nos lleva a la afirmación de que dejar que las imágenes hablen por sí solas, desde su subjetividad, es peligroso. Para entenderlas, se requiere de una perspectiva crítica e informada, de alguien que sepa discernir las fuentes y tenga contexto histórico de lo que ve.
No sorprende que la mayoría de quienes consumen a diario noticieros y redes sociales, donde abundan imágenes de acontecimientos violentos dados en los múltiples frentes de guerra, genocidio y violaciones a derechos humanos de ciudadanos e inmigrantes, son personas descontextualizadas, lo cual facilita sesgos en los juicios que puedan o no formular sobre lo que ven. A grandes rasgos hay dos reacciones posibles: indignación o desinterés. ¿El testimonio visual de la fotografía en un entorno saturado de imágenes que buscan nuestra atención, nos produce empatía o nos hace cada vez más insensibles?
En este punto se evidencia la diferenciación que suele hacerse al mostrar a personas caucásicas de países occidentales, de quienes pertenecen a países subdesarrollados. En el caso de los primeros, se muestran tomas menos violentas, tratadas con mayor delicadeza, en cambio, cuando son personas del sur global, hay una mayor crudeza en la manera de mostrarles. Se entiende de manera velada, qué, hay vidas que importaran más que otras. Con ello se refuerzan prejuicios que cosifican “al otro” y se desdeña su padecer. Desde una perspectiva colonialista, se acentúa la dominación simbólica sobre estas sociedades.
Uno de los puntos que más nos confronta, es el planteamiento de la tragedia como espectáculo. La obra nos habla de fotografías y obras de arte que conmueven, llaman a la contemplación estética y en algunos casos pasan a ser parte del mercado del arte. El ser espectadores de realidades que pueden sentirse lejanas a la nuestra, puede que no siempre nos cause indiferencia, la autora menciona que hay fotografías que llegan incluso a obsesionar a quien es capaz de identificarse o percibir con sensibilidad el sentir del otro. En este punto, recordamos la afirmación de Sontag de que la compasión es un sentimiento fútil, si no se actúa en consecuencia en un lapso breve de tiempo.
Desafortunadamente “nadie experimenta en cabeza ajena”, a pesar de los esfuerzos que podamos hacer por ponernos en la piel de quienes sufren las peores injusticias a manos de otro ser humano, la mayoría somos incapaces de comprender a cabalidad la desesperación y el dolor de estar en medio de un genocidio, una guerra o una persecución sistémica porque no lo hemos vivido en carne propia. El no apartar la mirada de escenas tan desgarradoras, da pie a dejar de lado la neutralidad-cómplice y empezar a cuestionar las estructuras que propician esos sufrimientos, nos hace entender la necesidad de apartarse y reflexionar, para poder actuar con criterio, en medida de nuestras capacidades.

Susan Susan Sontag
112 páginas
Editorial Random House, 2025.
Ciudad de México. México.

Sobre la autora:
Susan Sontag (1933-2004)
fue una influyente escritora, ensayista, cineasta y activista estadounidense, reconocida por su agudo análisis de la cultura contemporánea, el arte, la fotografía y la política. Destacó por obras como "Contra la interpretación" (1966), "Sobre la fotografía" (1977) y "La enfermedad como metáfora" (1978), ganando el Premio Príncipe de Asturias en 2003